Mi comienzo con el yoga fue de simple curiosidad. Hace bastante tiempo existía una promoción de una clase de yoga a mil pesos, sin inscripción previa, ni matricula, ni experiencia, era como ir a hacer una actividad como ir al cine y con mi hermana decidimos ir a probar. Recuerdo haber pensado… porque no… tal vez me guste y así fue, ya llevo más de 10 años practicando desde ese día.
La primera clase me dejo una sensación de que no entendí nada lo que pasó, pero algo pasó y me gusto! Los nombres de las posturas era una cosa rarísima y además te indicaban que sintieras o movieras partes de tu cuerpo que no sabías que podían hacer eso, como respirar con la glotis o tocar con tu frente las piernas, pero luego de sentarse en sukhasana (o posición cómoda, que para mí no tenía nada de cómoda!) y experimentar el primer Om de mi vida sentí que algo cambió.
Debo confesar que en un principio mi mente racional necesitaba darle una explicación a lo que sentía y me decía a mí misma que practicaba yoga porque me ayudaba a mis dolores de espalda y es un buen ejercicio, lo que es cierto y ayuda muchísimo. Pero ahora me doy cuenta que era porque algo estaba cambiando a un nivel más profundo, a nivel energético. El yoga moviliza energías sutiles, algo que todavía no entiendo y creo que nunca voy a lograr entender, pero funciona. Siento que soy mejor persona, más feliz y equilibrada, además interactúo con el ambiente de una manera más respetuosa y sin querer controlarlo todo, como observando y dejándose llevar.
Ahora entiendo que el yoga es más que hacer posturas “choras” que se ven muy cool en fotografías. Desde mi humilde opinión, el yoga cambia en como vez la vida, te hace dar cuenta de que existe un presente, no es que vayas a vivir la vida sin recordar tus recuerdos ni las consecuencias del pasado y sin planificar lo que vas a hacer en un futuro. Si no que te enseña a contemplar el ahora, a contemplar ese recuerdo desde el presente y contemplar esa planificación de tu futuro en el presente.
En una práctica busco equilibrio, respetar mi cuerpo y a la vez fortalecer y flexibilizar. Estoy practicando en Yoga Sat, con una profe seca, ella me a enseñado a escuchar mi cuerpo, entenderlo y quererlo y respetarlo. Quiero profundizar en poder hacer una practica propia y además quiero tener las herramientas para poder compartir lo que he aprendido en estos años.
Hay un yoga para todos, hay estilos más dinámicos o tranquilos, profesores más apegados a la tradición india otros más occidentalizados. Les recomiendo buscar y conocerse… aprender quien es uno que es lo que te hace falta en tu vida y que haces bien… para empezar a buscar una práctica que te acomode a tus necesidades en ese momento.
La vida es dinámica, tu eres dinámico y cambias. Creces y te desarrollas, por lo que es difícil que toda tu vida necesites al mismo profesor y estilo. Cambia y busca según tus necesidades, escucha lo que tu cuerpo, mente y energía te pide. Pero nunca dejes de crecer, y buscar la felicidad y el equilibrio.


Comentarios
Publicar un comentario